martes, 19 de mayo de 2009

DESCUBRIENDO LISBOA.

















Desde Almada, llegamos atravesando el Tajo, al centro histórico de Baixa, donde es agradable pasear por el Rossio y Praça do Comercio. Nos subimos al elevador de Santa Justa para llegar al Bairro Alto y Chiado.












Los tranvías también hacen las subidas más llevaderas.

















El colorido de sus calles nos llamó mucho la atención.


Tras tomar el prato do dia, un bacalao buenísimo. Por la tarde nos reservamos el saborear un oporto en el lugar más apropiado.


















Con un buen sabor de boca, nos dispusimos a hacer una larga caminata hasta uno de los parques más grande de Lisboa, El Parque de Eduardo VII.








Portugal no olvida a su gran fadista Amália y, próximo a ese gran parque encontramos un jardín en memoria de esta gran artista, que os recomiendo escuchar.






























































No sólo la loteria nos endulza la vida, hay que observar a los más pequeños para ver cómo se puede disfrutar de las cosas más simples, reales y cercanas a la vida misma.










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