miércoles, 10 de febrero de 2010

NOS HEMOS DE ADAPTAR A LAS CIRCUNSTANCIAS.

Creo que cada día la vida nos brinda retos que hemos de saber conducir y a cuyo ritmo nos hemos de adaptar.
Mi madre, una abuelita siempre sonriente, a pesar de haber perdido a sus dos encantadores hijos, sigue valorando lo importante que es vivir. Ahora está en el hospital ya que sus riñones no funcionan ya muy bien. Ingresó con una gran anemia, pero lo bueno es que todavía dice que tiene apetito. Es necesario luchar y seguir con buen ánimo aunque el rostro envejecido y la mirada delaten el paso del tiempo.

HAY QUE APURAR EL ÚLTIMO INSTANTE DE NUESTRA VIDA HASTA QUE EL CORAZÓN DÉ SU ÚLTIMO LATIDO.
ES UN REGALO LA VIDA, CUYO VALOR NO SABEMOS APRECIAR.