El domingo 1 de febrero, al salir de casavimos que la sierra de Aitana se había vestido
de blanco, así que aprovechamos para disfrutar
de la nieve y de sentir la caida de los copos.
nos sorprendió por su gran belleza.
Llegamos a Benimantell, a casa de Fernando, y
tras la comida, vimos sus almendros floridos.
A pesar del viento y del frío, todos disfrutamosjugando a tirarnos bolas de nieve.

pinitos que habíamos traido.

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