En un principio vimos como el macho y la hembra prepararon su nido con barro y pqueñas ramitas, luego aparecieron las crías que abrían sus piquitos pidiéndole comida. Tanto el macho como la hembra les han alimentado y por la noche les han dado el calor y protección que necesitaban. Hemos visto a las cuatro crías crecer y poco a poco levantar el vuelo y aprender a valerse por sí mismas.
Me han acompañado con sus cánticos en hacer más llevadero el cuidado de mi madre. Me han dado esperanza y paciencia para asistir a mi madre que fue operada de la cadera.
Nuestros padres han de recibir el mismo cuidado y atención que ellos nos dieron para crecer y seguir adelante, nos necesitan, y a pesar de su genio y sus quejidos, hemos de prestarle nuestro apoyo, y sobre todo, darles cariño.
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