viernes, 13 de marzo de 2009

REGLAS DE URBANIDAD PARA USO DE LAS SEÑORITAS ORDENADAS.

Desde niña debe la mujer acostumbrarse a hacer por sí las cosas sin necesidad de criada, y si la tiene, emplear sus servicios, siempre que la decencia no se oponga a ello, porque de otro modo, ¿Cómo podrá conseguir que los criados sean limpios y cumplan con su obligación, si estando al frente de su casa permanece indiferente a estos cuidados, que son especialmente el que hacer de nuestro sexo?

Una mujer bien educada debe saber hacer todo cuanto compete a su sexo, sin necesidad de que nadie le ayude. Hacer toda clase de labores, cuidar de la despensa, arreglar el gasto de casa, procurando la mayor economía, preparar de vez en cuando la comida por sí misma: todos estos antecedentes son peculiares de las atribuciones de la mujer que quiere hacer reinar el orden en su casa. Familiarizándose con el mejor modo de hacer las cosas anexas a su sexo, instruyéndose en ellas, adquiere la mujer el verdadero fondo de la economía.

Se entiednde por economía, saber limitar su gasto a su renta o haberes que disfrute, no gastando nada que sea supérfluo. La economía no debe llegar hasta el punto de ser avara. Porque la avaricia gana poco, y deshonra mucho a los que tienen este vicio.
La economía estriba en el orden y arreglo interior de una casa, porque una persona que no posee ninguna de estas dos circunstancias, abre, por decirlo así, un abismo sin fondo que traga con rapidez riquezas adquiridas a costa de muchos afanes.

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