martes, 13 de enero de 2009

ESTRENANDO EL AÑO NUEVO EN PENÁGUILA, ALICANTE






























Penáguila tiene unos jardines precios, que merecerán la pena visitar en primavera. En ellos hay un laberinto que invita a perderse y no encontrar la salida.
























Tuvimos un maravilloso día lleno de paz y belleza y un entorno muy agradable. Penáguila es un de esos pueblos que merece la pena visitar, a pesar del frío que haga, sobre todo en invierno. Nuestros amigos Transi y Fernando compartieron con nosotros un inolvidable estreno del año 2009.

2 comentarios:

Transi Robles dijo...

Muy bueno el reportaje y las fotos!
Me llevo esa que estoy entre el ramaje!
(Se te sigue "descuajeringando". me imagino que lo habrás visto...La verdad...es que creo que no metes las fotos bien...)
En fin, no puedo evitar decirlo ya que es una lástima...
(A ver si quedamos una tarde. Los nenes a fer deures i nosaltres a treballar al blog.)
Abrazos!

Anónimo dijo...

"Tras el umbral de dos verjas modernistas de hierro fundido aparece el frondoso, recoleto y encantador Jardín de Santos, que recibe ese nombre gracias a la partida rural donde se ubica.En el pasado y durante muchos años fue conocido como el Jardín de la Señora en honor a la joven viuda del creador, ya que tras sumuerte se encargó de mantenerlo y cuidarlo personalmente hasta su fallecimiento en 1936.
Una avenida de imponentes cipreses semejantes a los de la Granja y Aranjuez desemboca en la casa de recreo, donde flores y plantas como begonias cóleos, geranios, helechos y esparragueras reclaman protagonismo.Después de la verja, un antiguo palacete de tres plantas, hoy convertido en centro de recepción de visitantes da paso a casi 3.000 metros de abudante vegetación, robustos árboles, macizos en flor, fuentes, surtidores, estanques,cenadores, estatuas y balaustradas.
Lo primero que se contempla desde los ventanales de la antigua casa de recreo es la parte superior de un laberinto de tejo y ciprés en cuyo centro se levanta un inmenso cedro al que hay que llegar y tocar, en eso consiste el juego.Luego cuando quieres salir, el laberinto te abraza de nuevo y das vueltas y vueltas entre los enormes muros verdes recortados y simétricos.Desde esa ventana también se divisa una alegre pajarera de planta octogonal y con base de piedra, cuyos habitentes ponen sonido al pequeño bosque de majestuosos tejos, robles, falsos castaños, magnolios y bojes, que crecen entre arbustos floridos y perfumados de los cinco continentes.Al final del bosque aparece la misteriosa gruta, también de marcado estilo modernista junto a begonias, lirios, helechos, rosales, peonias, adelfas, narcisos, gladiolos y amarantos que se alternan en perfume y colorido.
El recorrido desde el paseo de la balaustrada, junto a la alberca de alegre surtidor y animado por algún inquieto y bullicioso animal poco acostumbrado a la presencia del hombre y que allí campa a sus anchas, termina en el antiguo invernadero, que se justifica por los gélidos inviernos de Penáguila y que hoy se ha convertido en orquidiaro"
De la revista "CV NEWS, Comunitat Valenciana, 2006"
Esta fue una pequeña definición de las sensaciones que nos sorprendieron a todos el poder encontrar en este pequeño rincón de Penáguila el "día de Cap d'Any" eso sin añadir la ruta anterior por un camino llano y flanqueado de cipreses que une Penáguila con el Jardín de Santos a través de un barranco, y la gran comida que pudimos compartir en el área recreativa y el paseo por todas la calles de este pueblo del interior alicantino...más de uno hemos dicho que volveremos, queda mucho por ver aún.